Los Peligros de la Televisión

“La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural” – Federico Fellini

         Algunos cristianos de los 70 y 80 llamaban “el cajón del diablo” o “el ídolo con la cara de cristal” al vilipendiado televisor, en alusión a que era un “dispositivo” que se encargaba de mostrar cosas malas y pecaminosas, y que además era el causante de muchas de las “caídas” de nuestros hermanos en la fe, razón por la cual algunos predicaban en contra de este aparato. Algunos como el pentecostal Yiye Avila hasta recomendaban sacarlo de la casa y tirarla a la basura. De hecho, Yiye Avila no era el único que criticaba el televisor sino muchos psicólogos, intelectuales, pediatras y otros profesionales también han mostrado preocupación por sus efectos negativos en las personas, principalmente en los niños. El popular escritor estadounidense, Ray Bradbury, también tenía sus títulos despectivos para dicho aparato comparándola como: “La televisión, esa bestia insidiosa, esa medusa que convierte en piedra a millones de personas todas las noches mirándola fijamente, esa sirena que llama y canta, que promete mucho y que en realidad da muy poco.

           Sin embargo, ya han pasado varios años y el cajón del diablo ya no es blanco y negro, sino que a todo color, además ha crecido, ya no es de 12”, puede ser de 20” o 36” o mas aún, inclusive, ya son en Plasma o LCD. Hasta el mismo Yiye Avila terminó dentro del cajón del diablo que tanto condenaba antes y ahora cuenta con su programa internacional llamado La Cadena del Milagro la cual tiene una cobertura de cinco canales y cubre todo Puerto Rico y el Caribe. Para colmo ahora existe “otro cajón del diablo” y más peligroso que la televisión, nos referimos al computador, herramienta que nos permite adentrarnos en todo tipo de conocimiento de una manera más fluida, fácil y rápida, pero cuidado, pues mucha de esta información disponible es buena y mala, principalmente inapropiada por la mucha desinformación o pornografia con fluye de ella con tan solo el toque de un botón y muchas veces de manera accidental. Sin embargo, aunque ambos aparatos pueden ser una caja de pandoras la realidad es que pueden ser de bendición o maldición dependiendo de su control y administración (Vea Hebreos 5:4 y 1 Tesalonicenses 5:21).

          La televisión por ejemplo es un excelente invento que nos ha dado la tecnología. Tanta ha sido su acogida y popularidad que se ha convertido en un miembro más de millones de familias alrededor del mundo. El incremento en la compra de televisores se ha aumentado en forma exorbitante que es difícil encontrar una parte del mundo en donde no exista siquiera un televisor. Sin lugar a dudas, el contenido televisivo es de sumo interés y constituye el máximo entretenimiento a nivel mundial. Por tal motivo, cientos de científicos por más de 25 años han tratado el tema de la televisión y de cómo afecta la conducta humana en la cantidad de horas que ve, como también su contenido. El Cirujano General de los Estados Unidos y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (1982) concluyó que la violencia en la televisión está tan fuertemente relacionada con un comportamiento agresivo como cualquier otra variable del comportamiento que ha sido medido “y que los niños aprenden a comportarse agresivamente por la violencia que ven en la televisión en la misma forma en que ellos aprenden habilidades cognitivas y sociales al ver a sus padres, hermanos, compañeros, maestros y otras personas.” La Asociación Americana de Psicólogos también señaló lo siguiente “La opinión entre la mayoría de la comunidad científica es que la violencia en la televisión conduce a una conducta agresiva en los niños y jóvenes quienes ven estos programas”(22 de febrero del 1985). Es lógico pensar que la saturación excesiva de violencia desarrolle en forma paulatina, pero segura, la agresividad en el espectador, principalmente en los niños.

         La Biblia confirma esto enseñando que el ojo afecta el corazón (Lamentaciones 3:51 y Mateo 5:29),por lo tanto tenemos que ser cuidadosos de lo que entra por nuestra mente por medio de nuestros ojos. A través de las Escrituras podemos ver que los pecados de Eva (Génesis 3:6), de David (2 Samuel 11:2) y de la esposa de Lot (Génesis 19:26) empezaron porque pusieron sus ojos intencionalmente y por largo tiempo en lo que Dios había prohibido y sabemos cuáles fueron las terribles consecuencias. Sin embargo los cristianos que les gusta ver este tipo de programas violentos, dan luz verde a sus hijos de que la aprueban y a que la sigan viendo. He aquí el peligro de este efecto. Tiende a desvalorizarnos para convertirnos en personas insensibles, sin apreciar el respeto y valor humano. Más aún, no solamente queda plasmada en nuestras mentes, sino que si se provee la oportunidad para expresar nuestra agresividad, el niño tenderá a infligir dolor físico a otros niños y hasta derivar placer de ello. El desarraigar en tan temprana edad, y, de hecho, en cualquier edad, la ternura y la belleza infantil, representa un crimen mayor ante los ojos de Dios (Mateo 18:6,7,10,14). Hemos pasado silenciosamente una añadidura al sexto mandamiento: “No matarás, pero está perfectamente bien disfrutar ver a otros haciéndolo.”

         El mensaje de las empresas televisivas no es un mensaje de amor, entendimiento y dominio propio sino que en vez de “amad a vuestros enemigos”(Mateo 5:44) enseña que la violencia con nuestros enemigos es un método aceptable y normal para resolver problemas. Tienden a ridiculizar los valores como la abstinencia sexual y llaman la virginidad como algo del pasado. Presentan el mal uso de alcohol, cigarrillo, lenguaje ofensivo, aborto, evolución, feminismo, homosexualismo, anticristianismo, blasfemias, adulterio, erotismo y fornicación como algo común, propio y divertido de hacer. Además reduce la asistencia a la iglesia y nos roba tiempo y energía (las cuales pueden ser usados para el Señor). No cabe duda que los temas del ocultismo como la magia, espiritismo, falsas doctrinas, posmodernismo y los encantamientos que son mencionados en la Biblia como una “abominación para con Jehová” (Deuteronomio 18:9-14) también están ganando terreno en la pantalla chica y grande. Dios le ha dado la responsabilidad a los padres de guiar y enseñar a sus hijos los “frutos del Espíritu” que se encuentran en Gálatas 5:22-23. Estas incluyen el amor, gozo, paz, paciencia, bondad, fe, benignidad y templanza. Sin embargo antes de mencionar los frutos del Espíritu, Pablo describe, en los versículos 19-21 las obras de la carne y mucho de esto suena como un comentario acerca de lo que hay en muchos programas y películas de la televisión. David dijo: “No pondré delante de mis ojos cosa injusta” (Salmos 101:3). A veces uno se pregunta si el Espíritu Santo tenía en mente una televisión cuando escribió esto.

           Además, si eres hijo de Dios, tu cuerpo es santo y ha sido apartado como templo del Espíritu Santo (1 Corintios 3:16-17;6:19-20). Ya no te perteneces. Has sido comprado por precio. Por tanto si usamos los ojos y oídos que le pertenecen a Dios para ver y escuchar escenas de violencia, crimen, lujuria, sexo, lenguaje obsceno, los “efectos especiales” del ocultismo y cosas que insultan o niegan a Dios ¿cómo crees que se debe sentir el Santo Espíritu de Dios que mora en ti? No es extraño que la Palabra nos ordena a “no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”(Efesios 4:30). Cualquier pecado que ofende al Espíritu Santo nos roba el gozo, el poder y las riquezas de una vida cristiana. Las Escrituras también advierte a los cristianos en contra de asociarse con los incrédulos (2 Corintios 6:14-17). Este mismo principio también puede ser aplicado cuando estamos bajo la influencia de la peor clase de compañía de los personajes que salen en la televisión que es como si los tuviéramos en casa. A los empresarios de las cadenas principales de televisión no les interesa en lo más mínimo el contenido de sexo, violencia y agresión en sus programas y mucho menos el que les pudiese afectar la conducta humana. El mensaje es claro: “no nos importa la familia y menos los niños y ya que “el amor al dinero es la raíz de todos los males”(1 Timoteo 6:10) lo que sí nos importa es llevar más violencia y sexo porque a través de este contenido es dónde ganamos más dinero.” Nunca dejes que nada cambie el ambiente santo que hay en tu hogar. Sea modelo de lo antes dicho supervisando, seleccionando con cuidado y poniendo límites de lo que sus hijos ven, tanto en la cantidad de horas como en su contenido. Recuerde lo que dijo Pablo: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna”(1 Corintios 6:12). Si no hacen esto entonces el aparato ciertamente podría convertirse en “el ídolo con la cara de cristal ”.

 “Es imposible que un cristiano que pase la mayor parte de la noche, mes tras mes, semana tras semana, y día tras día, mirando los programas de televisión de las principales redes del país, o viendo los programas de video de la actualidad, tenga una mente cristiana.” – R. Kent Hughes, en Disciplinas de un hombre piadoso

“La televisión es una hija del cine que le ha salido disipada y de malas costumbres” – Sender, Ramon J.

“Donde funciona un televisor, seguro que hay alguien que no está leyendo” – Irving, John

“Hoy no salir en televisión es un signo de elegancia” – Eco, Humberto

“La dependencia de las personas de la televisión es el hecho más destructivo de la civilización actual” – Spaemann, Robert

“La televisión es un arma de doble filo, con la que incluso el espectador puede llegar a suicidarse” – Villarona, Virginia

“Nunca discutas con alguien que tiene un televisor más grande que su librero” – Emilia Clarke